viernes, 6 de junio de 2014

*COLUMNA* "Detrás de los Cerros"

Entre volcanes apagados, cerros y lomas, está la Comala de Rulfo. Aquel escritor que entre letras, plasmó la belleza de un pueblo. Al pueblo que puso en alto y le dio un reconocimiento a nivel mundial. Ese lugar del cual algún originario, cuando  le pregunten “¿de dónde eres?” lo más probable es que responda  “San Gabriel,  ahí de donde se inspiró Juan Rulfo para escribir sus libros”.

 
San Gabriel, lugar en el que no solo Juan Rulfo ha sido un ícono, también con personajes ilustres como el músico Blas Galindo y Fray José Mojica.
 

El pueblo en el que con música de la Banda de viento Ireneo Monroy en el quiosco todos los domingos en la noche después de misa, los jóvenes paseaban alrededor de la plaza principal para conquistar a la persona amada. En el que la gente volaba papalotes en la loma, los niños se bañaban en el río y chicos y grandes disfrutaban de ver una película en el cine Olimpia, aunque se trabara la cinta y la función terminara antes de lo esperado.


Un pueblo en el que la gente cuyo lema dice ser “noble, culta y leal”. Pero, ¿qué tiene de noble, culto y leal un pueblo que comienza a olvidar sus tradiciones y es apreciado más por turistas que por su población misma?
 

La sociedad de San Gabriel parece comenzar a parecerse a la Comala de Rulfo, en el que sus habitantes se muestran apáticos por todo acontecimiento que se realice. Pocos son los que aprecian la verdadera esencia de San Gabriel.

 
Si le preguntas a un joven que hay en tu pueblo, te responde “nada, no hacen eventos, no hay a donde ir, es un pueblo fantasma, no hay nada” Los adolescentes podrán salir a la plaza los domingos por la noche, pero difícilmente apreciarán  la música de la banda. Si es el Festival Cultural en honor a Juan Rulfo y se presentan eventos culturales de calidad. Probablemente verán una buena cantidad de lugares vacíos. A los jóvenes tráiganles banda y tamborazo seguramente habrá plaza llena.


San Gabriel necesita recuperar sus tradiciones, apreciar la belleza de su pueblo y no solo presumirlo cuando un turista le pregunte. En San Gabriel SÍ hay algo, hay belleza, hay talento, historia y cultura.

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